En la película La guía del autoestopista galáctico, unos alienígenas de intelecto superior diseñan y crean una super máquina que les ayuda a comprender el misterio de la vida. Tras construir este superordenador, le abordan con la siguiente pregunta: “Oh, gran ordenador, ¿cuál es la gran respuesta a la vida, al universo, a todo?”, a lo que la máquina les contesta pidiéndoles que vuelvan dentro de unos cuantos millones de años, cuando haya podido procesar dicha pregunta.
Pasado el tiempo, estos seres vuelven expectantes por conocer la ‘gran respuesta’ ideada por la super máquina, pero resulta ser una estupidez, ya que para poder calcular la solución, primero deben definir bien la pregunta. (¡La escena no tiene desperdicio! Puedes verla aquí).
Antes de idear nada, o buscar una solución, debemos definir bien el problema. Para ello, debemos investigar, observar a la competencia, preguntar al usuario… Es decir, recopilar información relevante en forma de Insights. Pero, ¿cómo puedo sintetizar toda esa información en algo sencillo y operativo que me permita empezar a idear?
Aquí vienen las grandes preguntas: ¿cuál es la cuestión a resolver? ¿Qué problema queremos solucionar?
“Y lo más importante, ¿cómo sintetizo toda la investigación?”
El Desafío de Diseño es una herramienta clave, ya que recoge la necesidad y el dolor de nuestro usuario en forma de reto, y la ganancia o beneficio derivados de su consecución:
Con estos tres elementos debemos definir nuestro desafío. Nuestra ‘gran pregunta’ debe recoger todos estos ingredientes para que la fase de ideación sea óptima y las soluciones obtenidas realmente aporten valor a nuestro usuario.
El Desafío de Diseño, además de sintetizar la investigación en un reto, nos ayuda a orientar al equipo y poner foco en idear soluciones sobre algo concreto, ya que la pregunta define qué debemos resolver, para quién y por qué.
¿Cómo podríamos …? O How Might We… (HMW)? es un formato de pregunta para enmarcar los retos identificados en nuestros Insights en una pregunta desencadenante que pueda resolverse con posibles soluciones.
“Es una técnica puente a la ideación que une el proceso del problema a la oportunidad”
Crea tantas preguntas de HMW como puedas. Las preguntas deben abordar las posibles oportunidades de diseño. Su objetivo es la cantidad sobre la calidad en esta etapa. Comienza a refinar y preseleccionar declaraciones de HMW que no sean demasiado estrechas (inspiradoras, pero que pueden expandirse a varias soluciones) o demasiado amplias (fáciles de generar posibles respuestas).
Antes de lanzarte a buscar la gran solución, reflexiona sobre cuál es realmente la pregunta correcta. Si aciertas con ésta, la solución vendrá sola pero, si respondes bien a la pregunta incorrecta, ésta no te llevará a ninguna parte.
En la película La guía del autoestopista galáctico, unos alienígenas de intelecto superior diseñan y crean una super máquina que les ayuda a comprender el misterio de la vida.
Tras construir este superordenador, le abordan con la siguiente pregunta: “Oh, gran ordenador, ¿cuál es la gran respuesta a la vida, al universo, a todo?”, a lo que la máquina les contesta pidiéndoles que vuelvan dentro de unos cuantos millones de años, cuando haya podido procesar dicha pregunta.
Pasado el tiempo, estos seres vuelven expectantes por conocer la "gran respuesta" ideada por la super máquina, pero resulta ser una estupidez, ya que para poder calcular la solución, primero deben definir bien la pregunta. (¡La escena no tiene desperdicio! Puedes verla aquí).
Para ello, debemos investigar, observar a la competencia, preguntar al usuario… Es decir, recopilar información relevante en forma de Insights. Pero, ¿cómo puedo sintetizar toda esa información en algo sencillo y operativo que me permita empezar a idear?
Aquí vienen las grandes preguntas: ¿cuál es la cuestión a resolver? ¿Qué problema queremos solucionar?
“Y lo más importante, ¿cómo sintetizo toda la investigación?”
El Desafío de Diseño es una herramienta clave, ya que recoge la necesidad y el dolor de nuestro usuario en forma de reto, y la ganancia o beneficio derivados de su consecución:
Con estos tres elementos debemos definir nuestro desafío. Nuestra ‘gran pregunta’ debe recoger todos estos ingredientes para que la fase de ideación sea óptima y las soluciones obtenidas realmente aporten valor a nuestro usuario.
El Desafío de Diseño, además de sintetizar la investigación en un reto, nos ayuda a orientar al equipo y poner foco en idear soluciones sobre algo concreto, ya que la pregunta define qué debemos resolver, para quién y por qué.
¿Cómo podríamos …? O How Might We… (HMW)? es un formato de pregunta para enmarcar los retos identificados en nuestros Insights en una pregunta desencadenante que pueda resolverse con posibles soluciones.
“Es una técnica puente a la ideación que une el proceso del problema a la oportunidad”
Crea tantas preguntas de HMW como puedas. Las preguntas deben abordar las posibles oportunidades de diseño. Su objetivo es la cantidad sobre la calidad en esta etapa. Comienza a refinar y preseleccionar declaraciones de HMW que no sean demasiado estrechas (inspiradoras, pero que pueden expandirse a varias soluciones) o demasiado amplias (fáciles de generar posibles respuestas).
Antes de lanzarte a buscar la gran solución, reflexiona sobre cuál es realmente la pregunta correcta. Si aciertas con ésta, la solución vendrá sola pero, si respondes bien a la pregunta incorrecta, ésta no te llevará a ninguna parte.