Creatividad

Diez consejos para potenciar la creatividad

Tiempo de lectura:
7 minutos

Ser creativo no es una actitud: es la actitud. La creatividad, en todos los órdenes de la vida, se ha convertido en el modo necesario de afrontar una realidad volátil. Una realidad que depara cambios sorprendentes a velocidad inusitada. Por su puesto, también es una actitud imprescindible en el ámbito empresarial-laboral.

El creativo publicitario e ilustrador Hugh McLeod, publicó un impactante artículo con 26 tips para potenciar la creatividad. Te proponemos diez, seleccionados entre los que plantea este autor.

Nos hemos permitido ofrecerte el decálogo con aquellos consejos que nos han parecido más interesantes. Lo hacemos, porque en Dothink Lab estamos comprometidos con la tarea de potenciar tu creatividad.

No es solo un deseo abstracto. Ni mucho menos. Porque estamos en acción. Por ejemplo, con nuestro cuaderno de retos creativos, entre otras herramientas.

Ahí van esos diez consejos para potenciar la creatividad.

1. Tú, a lo tuyo

Cuanto más original es tu idea, menos consejos podrán darte otras personas.

De inicio, no sabes si tu idea es buena… Ni tú, ni tampoco nadie más.

Puedes tener barruntos o sensaciones. Pero confiar en ellos no es tan fácil como dicen los optimistas. Y preguntar a amigos cercanos nunca funciona tan bien como esperas. No conocen tu mundo tanto como tú. Con colegas de negocios, es aún peor. Están acostumbrados a tener un cierto nivel de control sobre la relación. Y quieren lo que los hace más prósperos.

2. Mete horas

Hacer cualquier cosa que valga la pena supone mucho tiempo.  Lo decisivo que diferencia a las personas exitosas y personas que no lo alcanzan es tiempo, esfuerzo y aguante.

No renuncies a tu trabajo diario, administrando tu tiempo con eficiencia. Y si lo haces para tu propia satisfacción más que pensando en resultados, el trabajo da mejores resultados a la larga. También hace que sea más fácil continuar con él de manera tranquila, día tras día día tras día, y no volverse chiflado en ráfagas locas y creativas provocadas por preocupaciones de dinero.

Y algo más: encuentra ese par de horas extra al día. Claro que eso significa menos tiempo viendo series, navegando por redes sociales, saliendo, o lo que sea. ¿Pero a quién le importa?

3. Todo el mundo nace creativo

Hasta ahora estabas bastante feliz (o no) manteniendo un trabajo real, siendo una persona normal… Hasta ahora. Llega un momento en que te entran ganas de hacer algo distinto. Escribir un guion o un libro, comenzar a pintar, convertir tu receta preferida en un negocio adecuado, lo que sea.

No sabes de dónde aparece esa comezón que irrumpe en tu vida sin invitación, inesperadamente.

La idea te aterra. El problema es que, aunque seas bueno, no sabes nada sobre este tipo de negocios.

Si escribes un libro, ¿qué pasa si no encuentro un editor? Si escribes un guion, ¿qué sucede si no puedo dar con un productor? ¿Y si el editor o el productor plantean condiciones inaceptables? Siempre has trabajado duro toda su vida una aventura fracasada puede arruinarte la vida.

Pero estas inquietudes no pertenecen a esa voz interior que te pide lanzarte a cosas nuevas. Esa es tu voz exterior, tu voz adulta, tu voz aburrida y tediosa tratando de encontrar una manera de hacer que calle la otra. ¿Por qué temer a la primera?

4. Cada cual tiene su Aneto

Nacemos para escalar.  Puede que nunca lleguemos a la cumbre, pero si no haces al menos un intento serio de hollar lo más alto posible.

Este Aneto metafórico no tiene que manifestarse como “arte”. Para algunas personas podría ser una novela o una pintura. Pero el arte es solo un camino hacia la montaña, uno de muchos.

Pero digamos que nunca lo subes. Puedes decirte a ti mismo: “No importa, nunca lo quise de todos modos” como en la fábula de la zorra y las uvas. ¿Y si me dedico a algo más tranquilo? Podrías quedarte abajo, en la pradera. Pero no está bien que nunca intentes escalarlo. ¿Un consejo? Admite que existe tu propio Aneto privado. Esa es la mitad de la batalla.

5. No intentes sobresalir de la multitud; evita las multitudes por completo

Ya tienes un plan para hacer que tu trabajo salga a la luz. Pero tiene que ser un trabajo original, alto totalmente nuevo, porque no tiene sentido hacer algo que ya hace otra mucha gente y esperar un milagro. Hemos conocido gente que de niños o adolescentes nos parecen brillantes, y lo son, y tienen ya un objetivo o una vocación, pero que, tiempo después, no están más cerca de su sueño.

Las encontramos  y su voz sigue siendo tan desafiante como siempre, sin duda, pero hay un vacío en sus palabras que no estaba allí antes.

Tal vez han echado a andar por un camino muy transitado.

6. Si aceptas el dolor, no puede hacerte daño

El dolor de hacer los sacrificios necesarios siempre parece, de entrada, que va a ser mayor de lo que es en realidad. Si puedes evitarlo, mejor. Pero si no lo consigues, aprenderás muchas cosas valiosas. En todo caso, no lo evitarás si sabes que tuviste una oportunidad y no trataste de aprovecharla. Eso duele mucho más que cualquier fracaso.

7. Dibuja la línea roja que separa lo que estás dispuesto a hacer de lo que no eres

El arte sufre en el momento en que otras personas comienzan a pagar por ello.  Cuanto más necesitas el dinero, más gente te dirá qué hacer. Menos control tendrás. Lo más importante que una persona creativa puede aprender, profesionalmente, es dónde dibujar la línea roja que separa lo que estás dispuesto a hacer y lo que no.

Es esta línea roja que demarca tu soberanía, que define tu propio dominio creativo privado. Para cada uno es diferente; todo el mundo tiene su propia línea roja. Cuando alguien “sufre por su arte”, por lo general es un caso de que no saben dónde situar esa línea, no saben delimitar su soberanía.

8. El mundo está cambiando. Algunas personas están a la altura, otras no

Nuestra primera idea fue  “trabajar más duro”. No funcionó. En la crisis de 2008, mucha gente quedó a la intemperie en un mundo que ahí fuera es frío. Pensamos que tener talento nos salvaría el trasero. Pensamos trabajar hasta tarde y los fines de semana nos salvaría. Pero no.

Pensamos que Internet y todo el Next Big Thing, los nuevos medios y las nuevas tecnologías nos salvarían. Pero tampoco.

Las nuevas realidades te obligan a ser creativo, no solo dentro de tu profesión, sino en todos los ámbitos… Tu forma de ver el mundo tendrá que ser cada vez más fértil y original. Y esto no es solo cierto para artistas, escritores, técnicos, directores creativos y directores ejecutivos; esto es cierto para todos. También para conserjes, recepcionistas y conductores de autobús.

9. El mérito se puede comprar, la pasión no

Las únicas personas que pueden cambiar el mundo son aquellas que quieren. Y no todo el mundo lo logra. McLeod habla del «genio cabreado». Es esa parte de nuestra psique que nos vuelve totalmente insatisfechos por mucho que nos sonría la fortuna.

Ese «genio cabreado» está ahí por una razón. En nuestros primeros días de hombres de las cavernas, estar enojados nos hizo más propensos a salir de la cueva y adentrarnos en la tundra cazando mamuts lanudos, para tener algo de comer. Es un mecanismo de supervivencia. Muy útil entonces, muy útil ahora.

¿Tu negocio te deja ir a cazar el mamut lanudo o no? Muchos trabajos en estos días puede que te reporten una tonelada de dinero, sentado en la cueva de la oficina de la esquina, fingiendo que estás cazando. ¿Eso es lo que buscas?

10. Hacer las cosas comerciales no significa vender más

Diluir tu producto para hacerlo más “comercial” sólo hará que a la gente le guste menos.

Cuenta McLeod que cuando comenzó a trabajar en publicidad, y ante el reproche de un jefe sobre alguna idea con falta de tono, divagó en su respuesta: “Bueno, el mercado objetivo son las amas de casa de clase media es bastante conservador; así que pensó que sería mejor bajar el tono…”

Su jefe le espetó riéndose: «Puedes bajar el tono una vez que hayas conseguido el trabajo y una vez que el cliente venga a por tu trasero con un atizador al rojo vivo y te diga que bajes el tono”. “Hasta entonces, muéstrame la versión con buen tono”.

Esta historia no solo sucede en la publicidad. Sucede en todas partes.

¿Dónde puedes encontrar el manifiesto de Hugh MacLeod? En este enlace: https://www.porchlightbooks.com/blog/changethis/2004/how-to-be-creative

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