A estas alturas no hará falta recordar el impacto que ha supuesto la popularización de una herramienta como ChatGPT.
La Inteligencia Artificial ha ido ganando terreno en los medios de comunicación durante los últimos años y se ha ido implementando en aplicaciones de uso popular como predictores de texto, traductores automáticos, etcétera.
Sin embargo, ha sido en los últimos meses cuando se ha producido una eclosión en la difusión generalizada de estas nuevas tecnologías.
A la par, se presentan desafíos enormes, en forma de impacto en puestos de trabajo -circunstancia que ya es una realidad- o cuestiones legales y éticas, retos todo ellos mayúsculos.
Pero también se abren nuevas posibilidades insospechadas hasta hace bien poco en numerosos campos. ¿Tiene algo que decir al respecto el Design Thinking? Estamos convencidos de que sí.
Como ya sabrás, la IA se basa en algoritmos y modelos matemáticos que permiten a las máquinas procesar grandes cantidades de datos y tomar decisiones precisas y eficientes.
La confluencia de algoritmos, capacidad de procesamiento y big data (este último, factor decisivo en el periodo reciente) han permitido un crecimiento de uso exponencial en estos años.
La IA abre nuevos paradigmas. Podemos llegar a pensar que casi todo es posible con estas novedosas herramientas.
Sin embargo, es necesario aplicar un principio de prudencia al que nos puede ayudar tanto el Design Thinking como las metodologías «agile».
El pensamiento de diseño es un enfoque centrado en el usuario que se utiliza para resolver problemas complejos.
Se basa en la comprensión profunda de las necesidades de los usuarios y en la creación de soluciones innovadoras y efectivas.
El Desing Thinking se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años debido a su capacidad para generar soluciones creativas y efectivas en una amplia variedad de ámbitos.
Así pues, parece que ambos campos viven un proceso de desarrollo estos últimos años y resulta inevitable que lleguen a converger.
Design Thinking nos ayuda a comprender al usuario y buscar soluciones. Pero también podemos utilizar esta metodología de forma inversa, en un proceso que podemos considerar de reversión.
Tenemos una posible solución, en este caso la Inteligencia Artificial, y mediante procesos de herramientas de Design Thinking, podemos facilitar aspectos como los siguientes: la definición y la comprensión del tipo de user para el que se podría utilizar, a qué tipo de usuarios afecta o qué podremos trabajar con él.
En estos procesos, las metodologías ágiles son estrategias integrales que permiten adaptar la forma de trabajo a las condiciones del proyecto.
Aportan flexibilidad e inmediatez en la respuesta, para amoldar el proyecto y su desarrollo a las circunstancias específicas del entorno.
Estas formas de trabajar permiten cambiar las prioridades de cada fase del proyecto, según los objetivos y necesidades del cliente, y están orientadas a obtener resultados tangibles desde el principio.
Así pues, en este proceso que planteamos de valoración de usuarios y servicios de IA, contamos con herramientas de validación como Lean Startup.
Nos permitirán ser muy ágiles en el planteamiento de nuevos productos y servicios operados con Inteligencia Artificial, desarrollándolos en procesos iterativos e incrementales.
Podremos plantear, por ejemplo, un Producto Mínimo Viable (MVP) que nos permita trabajar a partir del mismo.
Planteamos una segunda perspectiva para enfocar la cuestión. La IA y el pensamiento de diseño son dos disciplinas que se complementan perfectamente.
El pensamiento de diseño se centra en la comprensión de las necesidades de los usuarios y la creación de soluciones innovadoras y efectivas.
La IA, por otro lado, puede procesar grandes cantidades de datos y tomar decisiones precisas y eficientes. Juntos, el pensamiento de diseño y la IA pueden ayudar a las empresas y organizaciones a crear soluciones innovadoras, efectivas y centradas en el usuario.
El uso de la IA en el Design Thinking ofrece numerosas ventajas.
Aunque el uso de la IA en el pensamiento de diseño ofrece numerosas ventajas, también presenta desafíos significativos.
Uno de los mayores retos es la necesidad de datos de alta calidad y precisión para entrenar a los algoritmos de IA. Además, la IA plantea importantes cuestiones éticas relacionadas con la privacidad y la protección de los datos de los usuarios.
La ética es un aspecto crítico del uso de la Inteligencia Artificial en el Design Thinking.
Es importante asegurarse de que la IA se utilice de manera responsable y ética para proteger los derechos y la privacidad de los usuarios.
Además, es necesario garantizar que la IA se utilice para mejorar la experiencia del usuario y no para reemplazar a las personas en el diseño y la toma de decisiones.
El futuro de la IA en el pensamiento de diseño es prometedor. Se espera que la IA siga evolucionando y mejorando, lo que permitirá a los diseñadores crear soluciones aún más innovadoras y efectivas.
Además, se espera que la IA se utilice cada vez más en una amplia variedad de campos, desde el diseño de productos y servicios hasta la planificación urbana y la gestión de la salud.