Design Thinking

Nuestros consejos para ser un buen facilitador

Tiempo de lectura:
5 minutos

Nuestro compromiso en Dothink Lab es ayudarte a ser un buen facilitador. En un post anterior, te contamos qué es un facilitador y cuáles son sus rasgos y características generales.

En este artículo, vamos a compartirte algunos consejos que te ayuden a convertirte en un dinamizador y líder de procesos de pensamiento de diseño.

Son pautas de trabajo y recomendaciones o sugerencia para lograr que tu tarea sea más efectiva, pero también con el objetivo de que disfrutes y los participantes en la sesión se sumen a un ambiente de espíritu creativo.

El facilitador, un perfil polifacético

Recordamos primero que el papel del facilitador en el Design Thinking es polifacético.

En primer lugar, es responsable de preparar el terreno y establecer las reglas básicas del proceso. Esto incluye fijar las expectativas, definir el problema que hay que resolver y crear un entorno seguro y propicio para que los participantes compartan sus ideas y colaboren entre sí.

A lo largo del proceso, el facilitador actúa como mediador, ayudando a mantener al grupo en el buen camino y centrado en la tarea.

Plantea preguntas aclaratorias, anima a los participantes a compartir sus puntos de vista e ideas y ayuda a sintetizarlas y desarrollarlas para encontrar soluciones viables.

Responsable de un proceso integrador

Tal vez lo más importante sea que el facilitador es responsable de garantizar que el proceso sea integrador y que se escuche la voz de todos.

Crea un espacio para que todos participen, independientemente de su papel o nivel de experiencia. Esto es importante en el pensamiento de diseño, donde la diversidad de perspectivas y experiencias puede conducir a soluciones más creativas e innovadoras.

Concretamos ahora algunos consejos que surgen de la experiencia de Juan Gasca y Rafa Zaragozá, fundadores de Thinkers y Dothink Lab.

Ambos son autores del libro “El Actionbook de la Designpedia”, en el que puedes encontrar estas indicaciones más desarrolladas y en mayor número.

En esa publicación, contarás además con con algunas recomendaciones añadidas contra “haters”.

El buen facilitador, ni un solucionador ni un experto

Te enumeramos nuestros consejos para una buena sesión.

  • Buen ambiente. Es muy importante dejar que las conversaciones fluyan, que los participantes se sientan cómodos, y que haya un buen ambiente.
  • Objetivo: abundancia de ideas. En las ideaciones se busca la cantidad, recopila el máximo número de propuestas posibles a los asistentes. Por ello, aquellas personas que se aferran a una sola idea son un peligro.
  • Explica cada fase. Para no crear confusión, es muy importante saber reflejar de manera visual en qué punto del proceso nos encontramos, mostrando sus virtudes y características.
  • No es el momento de los expertos. En las sesiones de creatividad, buscamos explorar nuevas ideas, posibilidades, campos no trillados. El lugar del experto en el proceso creativo es más propio en la detección de problemas y en las sesiones de evaluación de ideas.
  • Todos en la misma fase. Tú y tu equipo tenéis que tener claro en qué momento mental estáis en el taller. Pregunta qué  debe surgir cada poco tiempo y qué tienes que lanzar a la audiencia para ver donde se encuentran Muchas sesiones son frustrantes solamente por este simple hecho, puede que no todos en el taller estemos en la misma fase.
  • Conoce los perfiles de los participantes. Tu misión como buen facilitador es saber seleccionar los perfiles  para la sesión y conocerlos. Esto te ayudará mucho a entender el comportamiento de los participantes y ayudar a los que se bloqueen explicarle por qué.
  • Pensar más allá. Tu labor como facilitador en las sesiones de ideación es que los participantes piensen más allá de lo que tenían en mente. Para ello te haces servir de técnicas y herramientas para forzarlos creativamente hablando.
  • No eres un solucionador o un experto. Agárrate al proceso no al conocimiento. La solución será algo que generen los participantes; por eso «mantén las distancias» y ayudarlos a concretar y expresar lo que tienen en la cabeza no a crear con ellos.
  • No juzgues a las personas. Como facilitador deber ser implacable con las ideas pero suave con las personas. Tu misión es ayudar al grupo a sacar lo mejor de quienes participan.
  • Piensa con la mano: escribe. Como facilitador has de asegurarte que estas ideas no se queden en el aire. Todo lo que no escribas, todas aquellas ideas que no queden recogidas de alguna manera, no existen. Es como si no se hubiesen mencionado. Por ello durante las sesiones, debemos de aprender a pensar con la mano. Empodera a los participantes para que escriban todo lo que se les ocurra dejando a un lado los juicios,  ya habrá tiempo luego para descartar u ordenar los pensamientos.
  • Potencia el pensamiento libre y exploratorio de los participantes.  Cuando estamos ante momentos de divergencia, hay que primar la cantidad de ideas a la calidad. Recuerda que se trata de un punto de la sesión en el que buscamos que las ideas fluyan y que las personas no estén cohibidas, que se expresen sin miedo.
  • Comienza rompiendo el hielo. Aplica técnicas de icebreaker. Se trata de ejercicios cortos, de unos 15 minutos de duración, con los que podrás introducirte en la materia a tratar y los participantes tendrán la oportunidad de conocerse. Los puedes hacer al comienzo a modo de calentamiento, o en mitad de la sesión para volver a conectar con ellos.
  • Define el foco. Como facilitadores debemos conseguir definir el foco, concretar un objetivo que nos ayude a crear correctos desafíos de diseño. Estos, nos servirán de guía durante todo el proceso y nos ayudarán a generar soluciones que aporten valor al usuario.
  • Haz uso del pre-work. Cuando nos enfrentamos a dinamizar sesiones con equipo, muchas veces es necesario establecer un pre-work que nos ayude a realizar una reflexión previa para impulsar el avance de la sesión. Así que si quieres mantener un foco claro, maximizar el tiempo de trabajo y refrescar la memoria de todos los participantes haciéndoles un pequeño status para empezar en la misma línea.
  • Establece descansos. Necesitamos hacer una pequeña pausa, parar y reponer energía. Por ello, los descansos es algo que tenemos que tener en cuenta a la hora de realizar sesiones de más de 90 minutos de duración. Así posibilitaremos que los participantes sigan enganchados. 10-15 minutos son suficientes para que los participantes vayan al baño, tomen agua, estiren las piernas, envíen mails, hagan las llamadas oportunas, etcétera.

Y para concluir, recuerda que el facilitador es un componente crítico del proceso de pensamiento de diseño.

Desempeña un papel vital a la hora de guiar al equipo hacia un resultado satisfactorio, garantizando que el proceso sea integrador, colaborativo y productivo.

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